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segunda-feira, 15 de junho de 2015

Paramilitarismo: Crônica de uma Peste Anunciada


14/6/2015, [*] Luís Britto García
Texto e foto enviados pelo autor

Pistola Walther P22, fabricação alemã

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El 5 de junio de 2015 el presidente Nicolás Maduro declara:
Voy activar planes y estoy activando planes a fondo para ir, capturar y acabar con todas las células paramilitares que han sido sembradas en Venezuela. Yo necesito el apoyo de la familia colombiana que está en Venezuela, para limpiar a Venezuela de la peste paramilitar.
Lo dice a tiempo. La peste asesinó ya dos centenares de dirigentes agrarios, otros tantos dirigentes sindicales, figuras de la alta política, cobra vacuna, impone alcabalas y adquiere importantes empresas en los estados fronterizos, y gerencia un contrabando de extracción que arruina al país.
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Un nuevo fenómeno marca la realidad estrategica del mundo.
Zetas, Aztecas, Mexicles, Negros, Polones, Gatilleros, Caballeros Templarios y Narco Juniors en México, Kaibiles guatemaltecos, Maras centroamericanos, Posses jamaiquinos, Paracos colombianos, Talibanes, Al Qaedas y Daesh del Medio Oriente y una plaga de ejércitos privados organizados como carteles, mafias y asociaciones criminales sobreviven ante los Estados constituidos, se alían a ellos, usurpan sus funciones y están en vías de destruirlos.
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¿Cómo surge un ejército privado que desafía y a veces supera al público? Así como los países hegemónicos mercantilizan la educación y la seguridad social, también privatizan la represión.
El ejército de Estados Unidos ya no funciona con reclutas, sino con mercenarios contratados entre sus marginalidades: afroamericanos, hispanos, inmigrantes ilegales.
Con otra vuelta de la tuerca, grandes contratistas transnacionales como Blackwater tercerizan desde 1996 la oferta y la demanda de la carne de cañón.
Y con otra vuelta más de la tuerca, los países hegemónicos financian, entrenan y arman corporaciones de sicariato para destruir países, pero sin asumir responsabilidad por ellas: Al Qaeda, Daesh, las Autodefensas Unidas de Colombia.
4
Esto marca la trascendente diferencia con organizaciones armadas revolucionarias como el 26 de Julio, las FALN, las FARC, el MLN, Sendero Luminoso, el MSLN, el FMLN, que insurgen con mil dificultades a la vez contra el Estado y contra los grupos económicos que lo manejan.
Por el contrario, las organizaciones paramilitares actúan en estrecha colaboración con el Estado o con las fuerzas económicas que dominan a éste.
En Colombia, funcionan con la protección, el apoyo y el financiamiento del gobierno, al cual infiltran con la parapolítica; de la oligarquía terrateniente, cuyos latifundios protegen y amplían con la violencia, y del narcotráfico, al cual sirven de brazo armado.
Con el tiempo, en los sitios donde la presencia del Estado es débil se crea otro Estado paralelo, elegido por nadie, que cobra vacunas e impuestos, expide y ejecuta sentencias de muerte y finalmente se funde con la autoridad visible de políticos y corporaciones en simbiosis inextricable.
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El ascenso desde una eterna pugna entre bandas armadas hasta el monopolio de la violencia legítima por el Estado marcó el paso del feudalismo a la Época Moderna.
La actual abdicación por algunos Estados del monopolio de la violencia a favor de bandas de esbirros marca la postmoderna disolución de la soberanía en el caos.
La postmodernidad neoliberal predicó el Fin de lo Político y la Minimización del Estado: entre las funciones de éste que pasaron al mercado está el manejo de la violencia organizada.
La naturaleza política tiene horror al vacío. Dondequiera que el Estado se debilita o se esfuma aparecen grupos armados dispuestos a usurpar sus funciones en provecho propio.
El paramilitarismo es la confesión de Estados y corporaciones de que les es imposible mantener el orden dentro de los parámetros de legalidad que ellos mismos pregonan: vale decir, de que no son más que un fraude.
Ante el caos homicida, no le queda más recurso al simple ciudadano que armarse él mismo, y combatir el plomo con el plomo.
Es lo que hacen los ciudadanos de las Autodefensas de Michoacán, lo que a la larga tendrán que hacer los ciudadanos en todas partes del mundo.
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Buena parte de los 5.600.000 colombianos que inmigraron a Venezuela lo hicieron huyendo de un sistema que creyó servirse de los paramilitares y terminó sirviéndolos.
Ojala podamos sanar esa peste que llevamos años denunciando  antes que otros tantos venezolanos debamos huir de nuestro país.
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CONSULTE TAMBIÉN:


DESCARGUE LOS LIBROS DE LUIS BRITTO EN INTERNET:

  1. Rajatabla  
  2. Dictadura Mediática en Venezuela  
  3. La invasión paramilitar: Operación Daktari
  4. Socialismo del Tercer Milênio
  5. La Ciencia: Fundamentos y Método  
  6. El Imperio Contracultural: del Rock a la Postmodernidad
  7. El pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad
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[*] Luis Britto García. Caracas, 1940. Narrador, ensayista, dramaturgo, dibujante, explorador submarino, autor de más de 60 títulos. En narrativa destacan Rajatabla (Premio Casa de las Américas 1970) Abrapalabra, (Premio Casa de las Américas 1969) Los fugitivos, Vela de armas, La orgía imaginaria, Pirata, Andanada y Arca. En teatro, La misa del Esclavo (Premio Latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello 1980) El Tirano Aguirre (Premio Municipal de Teatro1975) Venezuela Tuya (Premio de Teatro Juana Sujo en 1971) y La Opera Salsa, con música de Cheo Reyes. Con Me río del mundo obtuvo el Premio de Literatura Humorística Pedro León Zapata. Como ensayista publica La máscara del poder en 1989 y El Imperio contracultural: del Rock a la postmodernidad, en 1990, Elogio del panfleto y de los géneros malditos en el 2000; Investigación de unos medios por encima de toda sospecha (Premio Ezequiel Martínez Estrada 2005), Demonios del Mar: Corsarios y piratas en Venezuela 1528-1727, ganadora del Premio Municipal mención Ensayo 1999. En 2002 recibe el Premio Nacional de Literatura, y en 2010 el Premio Alba Cultural en la mención Letras .

segunda-feira, 17 de novembro de 2014

Crime: Mercenários de Obama atacam Síria

15/11/2014, [*] Moon of Alabama
Traduzido pelo, pessoal da Vila Vudu


Rebeldes sírios = Mercenários dos EUA
Segundo o Washington Post, o governo dos EUA está discutindo um aumento no número de mercenários treinados pela CIA, na Síria:

O governo Obama analisa planos para ampliar o papel da CIA para armar e treinar mercenários para lutarem na Síria, movimento que visa a acelerar o apoio clandestino que os EUA continuam a dar a facções rebeldes, enquanto o Pentágono prepara-se para estabelecer suas próprias bases de treinamento, disseram funcionários do governo Obama.

A avançada da CIA será ampliação de missão clandestina que cresceu substancialmente ao longo do ano passado, disse um funcionário. A Agência agora seleciona e treina cerca de 400 mercenários por mês – a mesma quantidade de mercenários que o Pentágono espera poder treinar, quando seu programa alcançar capacidade máxima, no próximo ano.

A matéria fala de campos de treinamento na Jordânia e no Qatar.

Hurriyet noticia que o treinamento será iniciado também na Turquia:

Oficiais do Comando Europeu dos EUA [orig. United States European Command (EUCOM)] e do Comando Central dos EUA [orig. U.S. Central Command (CENTCOM)] e oficiais militares turcos de alta patente acertaram vários detalhes sobre o treinamento a ser oferecido na Turquia, a mercenários a serviço da oposição síria.

Membros do Exército Sírio Livre, inclusive turcomenos sírios, serão treinado no centro de treinamento do quartel de Hirfanlı em Kırşehir, informaram as fontes ao diário Hürriyet Daily News. Oficiais militares dos EUA também participarão do treinamento.

Basicamente, os EUA fornecerão armas e munição para a oposição síria, e os custos do treinamento, pelo que se espera, serão pagos por Washington.

Estima-se que cerca de 2 mil combatentes sírios receberão treinamento militar, que deve começar no final de dezembro.

Mercenários dos EUA em treinamento na Turquia
Nenhum jornalista, até agora, parece ter-se interessado por perguntar ao governo Obama qual a base legal para que os EUA insistam em treinar e infiltrar esses mercenários em território sírio, para lutarem contra o governo sírio. O que diz a lei internacional ou, mesmo, a lei norte-americana, sobre presidente dos EUA que, sem declaração de guerra, manda um exército de mercenários lutar contra o estado sírio, ou qualquer outro estado?!

O governo Obama sabe muito bem que a base legal sobre a qual tenta manter-se empoleirado é muito, muito frágil. O pessoal que está sendo treinado são criminosos e não estão sendo treinados para respeitar as leis que regem as guerras nem, sequer, os direitos humanos. A solução que o governo dos EUA encontrou, para continuar a desrespeitar a lei é... tentar mudar a lei:

O governo Obama pediu repetidas vezes ao Congresso que seus esforços militares contra o Estado Islâmico sejam excluídos de uma lei que há muito tempo proíbe que os EUA deem assistência a torturadores e criminosos de guerra (...)
...

Dois pedidos de isenção semelhantes foram discretamente rejeitados no Congresso, numa lei da Defesa aprovada em setembro, informou um auxiliar do Senado. Aquela lei garantiu US$ 500 milhões para treinar mercenários para lutar na Síria, e um fundo antiterrorismo de US$ 1 bilhão destinado ao Oriente Médio.

Nos dois casos, o governo Obama tentou excluir os beneficiados pelos financiamentos da obrigação de prestar contas a inspetores de direitos humanos e de respeitar limitações nesse campo – como mostra o histórico da tramitação.

Até agora, o Congresso continua a rejeitar qualquer alteração ou exceção nos termos da Emenda:

A Lei Leahy de 1997, que recebeu o nome do senador Democrata por Vermont Patrick Leahy, impede que os EUA financiem unidades suspeitas de “violações graves de direitos humanos” (assassinato, tortura e aprisionamento extrajudicial).

Mercenários do ESL treinados e pagos pelos EUA
Todos os grupos do Exército Sírio Livre que CIA e Pentágono estão treinando cometeram esses crimes e atualmente colaboram com grupos terroristas.

Recentemente, a Reuters elogiou o sucesso do Exército Sírio Livre no sul, onde, como noticiamos há dois meses, mercenários do Exército Sírio Livre treinados pela CIA vieram da Jordânia e, protegidos pela artilharia israelense, capturaram a colina de Golan para, dali, avançar em direção a Damasco. Visando a enganar, não a informar, a Reuters escreve que:

As forças de Assad controlam Damasco, a costa mediterrânea e grande parte da área entre esses dois pontos. O Estado Islâmico, braço recém brotado da al Qaeda, controla o leste, e a al-Nusra controla boa parte do noroeste e está expandindo-se, ganhando território dos moderados.

As províncias do sul próximas da fronteira da Jordânia são exceção; ali, rebeldes que se se autodenominam “Frente Sul” ainda controlam território e estão conseguindo resistir a Assad, ao mesmo tempo em que têm evitado confrontos diretos com al-Nusra.

A CIA/ESL no sul não apenas evitaram “confrontos diretos com a al-Nusra”: eles cooperaram intensamente com a Frente al-Nusra. Os terroristas de al-Nusra são os atacantes da linha de frente em todas as batalhas no sul. (O Exército Sírio iniciou ampla contraofensiva contra esses ataques no sul, e logo conseguirão detê-los completamente, antes que cheguem a ameaçar Damasco).

Violações extensivas de direitos humanos documentadas desde o início de 2012 e forte cooperação com grupos terroristas são a marca dos mercenários anti-Síria que CIA e Pentágono estão treinando. Esse treinamento é, portanto, ilegal, nos termos da lei norte-americana. Obama sabe disso, motivo pelo qual insiste, até agora sem sucesso, em que seja modificada a lei que rege o financiamento, pelo governo dos EUA, de grupos terroristas.

A atitude de Obama, reincidente nesse tipo de infração à lei, não seria boa base para um processo de impeachment contra o presidente?

Obama na Austrália, justificando o injustificável
A lei internacional proíbe ataques contra o estado soberano sírio. Obama só faz reincidir no mesmo crime, cada vez que manda mercenários para lutar contra o estado sírio. O próprio Obama, ontem mesmo, disse o seguinte:

Acreditamos que nações e povos têm o direito de viver em segurança e em paz; que uma ordem segura efetiva (...) deve ser baseada – não em esferas de influência ou coerção ou intimidação nas quais grandes nações violentam as menores – mas em alianças para segurança mútua, lei internacional e normas internacionais que têm de ser respeitadas, e na resolução pacífica das disputas.

Só as platitudes de sempre, típicas de Obama, é claro. Mas a questão é: Por que nenhum jornalista da imprensa-empresa dominante, para começar, não questionou o presidente? Afinal o governo dos EUA faz exata e precisamente o contrário do que o presidente proclama...


[*] “Moon of Alabama” é título popular de “Alabama Song” (também conhecida como “Whisky Bar” ou “Moon over Alabama”) dentre outras formas. Essa canção aparece na peça Hauspostille (1927) de Bertolt Brecht, com música de Kurt Weil; e foi novamente usada pelos dois autores, em 1930, na ópera A Ascensão e a Queda da Cidade de Mahoganny. Nessa utilização, aparece cantada pela personagem Jenny e suas colegas putas no primeiro ato. Apesar de a ópera ter sido escrita em alemão, essa canção sempre aparece cantada em inglês. Foi regravada por vários grandes artistas, dentre os quais David Bowie (1978) e The Doors (1967). A seguir podemos ver/ouvir versão em performance de David Johansen com legendas em português.


sábado, 2 de fevereiro de 2013

Nenhuma empresa de “segurança privada” interessa-se pelos refugiados

Muitas “oportunidades” na guerra do Mali...

1/2/2013, Ramzy Baroud, Countercurrents.org


Leia também sobre o assunto em:

Eric Prince (Blackwater)
·    24/6/2010, redecastorphoto, Jeremy Scahill (The Nation) em: Sobre o general Stanley McChrystal e a Blackwater (atualizado)  
·    27/6/2010, redecastorphoto, Adam Ciralsky (Vanity Fair) em: Empresário, soldado, espião
·    21/9/2010, redecastorphoto, Jeremy Scahill (The Nation) em: Blackwater & Co. - A “negabilidade [1] total 
·   8/10/2010, Hora do Povo, em: Mercenários da Blackwater atuam na Amazônia e nas...
·   23/1/2011, redecastorphoto, Katharine Houreld (Salon & AP) em: EUA & a “livre iniciativa”: criar guerras locais e privadas, para exportação

Ramzy Baroud
A empresa britânica “de segurança” G4S organiza-se para recolher ganhos massivos das crises no Mali, na Líbia e na Argélia. Reconhecida como das maiores empresas “de segurança” do mundo, tornou-se também mundialmente conhecida por suas insuficiências, durante os Jogos Olímpicos de Londres, ano passado, por não ter conseguido satisfazer as exigências que o governo britânico impunha nos editoriais de seleção de fornecedores de serviços. Mas agora, com o Norte e o Oeste da África já conflagrados, ninguém duvida de que a G4S conseguirá recuperar-se rapidamente.

A crise dos reféns, dia 16/1 na Argélia, na estação de gás de Ain Amenas, onde foram assassinados 38 reféns, expôs ao mundo que a al-Qaeda voltou à ação, já não como um bando de extremistas desorganizados e em fuga, mas como grupo bem treinado de militantes, com competências para ferir fundo em territórios inimigos e provocar danos graves. É evento que, para empresas “de segurança” como G4S e outras, significa que os negócios estão crescendo.

O grupo britânico (...) vê crescerem as oportunidades para vender serviços, de vigilância eletrônica a proteção a viajantes – disse à Reuters o presidente regional da empresa, para a África. A demanda está alta e aumentando por toda a África – disse Andy Baker. – A natureza do nosso negócio é tal que, em ambientes de alto risco, sempre cresce a demanda por nossos serviços.

Imagem divulgada pela British Petroleum em 16 de janeiro de 2013, mostra a sua operação no campo Ain Amenas, deserto do Saara, 1.300 quilômetros (810 milhas) a sudeste de Argel, perto da fronteira da Líbia. (AFP Photo / PA)
Se o encontro mortal com a al-Qaeda na Argélia bastou para pôr o país na lista dos mercados emergentes interessados em comprar “serviços de segurança” de empresas privadas, a Líbia deve ser hoje o paraíso das tais empresas privadas “de segurança”. Depois de a OTAN ter derrubado o governo do coronel Muammar Gaddafi e tê-lo assassinado brutalmente em Sirte, dia 20/10/2011, inúmeras milícias surgiram por todo o território líbio, algumas delas com armamento pesado, cortesia das “grandes democracias” ocidentais.

De início, aquele cenário perturbador, com diferentes milícias armadas instalando “postos de controle e pedágio” pelas esquinas, foi tomado como efeito esperável dos primeiros dias pós-revolucionários... Mas quando ocidentais “de destaque” tornaram-se alvos – e foram atingidos duramente, como se viu no consulado dos EUA em Benghazi –, a “segurança” na Líbia chegou também, afinal, ao topo da lista de prioridades do ocidente.

Muitas empresas privadas de “segurança” já operam na Líbia; algumas já estavam no país antes de o governo de Gaddafi ter sido oficialmente deposto. Algumas eram virtualmente desconhecidas antes da guerra, dentre as quais uma pequena empresa britânica, Blue Mountain Group. Essa, precisamente, era a empresa de “segurança” contratada para fazer a “segurança” da missão diplomática dos EUA, em Benghazi, que foi invadida dia 11/9/2012. Investigações revelaram que o ataque contra a embaixada dos EUA foi planejado e bem coordenado (resultou na morte de quatro norte-americanos, entre os quais o próprio embaixador J. Christopher Stevens).

Embaixador J. Christopher Stevens assassinado em Benghazi
Ainda não se sabe por que o Departamento de Estado teria optado por contratar a pequena Blue Mountain Group, em vez de empresa maior, como se vê no caso de outras embaixadas e das grandes empresas que, hoje, vivem de “reconstruir” o país que seus respectivos governos trataram, antes, de destruir.

O crescimento do lucrativo negócio de destruir, reconstruir e “dar segurança” já foi observado em outras guerras e conflitos desencadeados por intervenções ocidentais. Essas empresas “de segurança” são intermediários mantidos nos locais objeto de intervenção, com a única missão de tornar viável a operação da “diplomacia” pós-guerra e das empresas-gigantes que chegam aos cenários de guerra para fazer negócios.

Quando um país afinal entra em colapso sob o ataque de canhões arrasa-quarteirões e outros equipamentos avançados de guerra, as empresas “de segurança” entram em cena para manter cenários “pacificados” nos quais diplomatas ocidentais podem iniciar a barganha com emergentes elites locais pós-guerra para decidir o futuro da riqueza do país. Na Líbia, os que distribuíram as armas mais poderosas receberam os maiores contratos. Claro: enquanto o país destruído continua a ser roubado sem qualquer limite ou controle, quem mais sofre é a população local – que passa a viver sob a mira de estrangeiros armados (quase sempre também mascarados) que vigiam todos os movimentos de todos, em nome de uma “segurança” que ninguém sente.

Deve-se registrar que o novo governo líbio rejeitou declarada e especificamente os agentes armados do tipo Blackwater – usados como exército alugado de ocupação – porque teme provocações similares às que se viram na Praça Nisour de Bagdá, e matanças semelhantes que aconteceram em todo o Afeganistão. O objetivo na Líbia é garantir que se acertem as transações comerciais, sem os protestos gerados por estrangeiros e seus “dedos-trêmulos” no gatilho. Mas, se se considera a deterioração da “segurança” na Líbia, resultado da destruição do governo central e de seu aparato militar, persiste sempre o mais absoluto vácuo de segurança, que muitos discutem, mas ninguém consegue resolver.

Empresas privadas de “segurança” são, na essência, mercenários que oferecem, a governos ocidentais, o serviço de dispensá-los de pagar o custo político de matar tanta gente. Embora quase sempre tenham sedes comerciais nas capitais ocidentais, muitos dos empregados dessas empresas são recrutados em países do chamado Terceiro Mundo. Para todos os envolvidos, é o modo mais seguro de negociar: se asiáticos, africanos ou árabes empregados em serviços “de segurança” são feridos ou mortos “em combate”, o evento gera, no máximo, notícia de jornal, praticamente sem qualquer consequência política, sem inquéritos policiais ou parlamentares, sem audiências públicas, sem vítima e, até, sem crime.

Mali e suas riquezas minerais cobiçadas pelas grandes democracias ocidentais
O Mali, na África ocidental, enfrenta hoje crises de vários tipos – golpe militar, guerra civil, fome e, agora, invasão militar de todas as forças da França. Não há dúvidas de que já está convertido em próxima vítima (“território de oportunidades”) do mesmo trio supermortal de todas as guerras contemporâneas: “grandes democracias” ocidentais, grandes conglomerados comerciais e, claro, grandes empresas privadas de “segurança”.

De fato, o Mali é território perfeito para todos esses oportunistas, que não pouparão esforços para explorar o vasto potencial econômico e a localização estratégica do país. Já há muito tempo o Mali vive sob influência política e militar das “grandes democracias” ocidentais. O ano de 2012 foi como um cenário “de manual”, que só poderia ter levado, como levou, a intervenção militar ocidental, que finalmente aconteceu dia 11/1, quando a França lançou ataque militar – com o pretexto de que o país estaria sob ameaça de islamistas extremistas armados. As operações militares estender-se-ão “pelo tempo que for necessário”, como disse o presidente François Hollande da França, ecoando a mesma lógica do governo Bush, quando pela primeira vez declarou sua “guerra ao terror”.

Mali, um país dividido - ao sul um governo golpista, ao norte (hachurado em vermelho  claro) governado pela al-Qaeda e seus associados
Mas, por convidativo e simples que pareça, o cenário no Mali é extremamente complexo, intrincado e imprevisível. Nenhum cronograma conseguiria dar conta, em termos simples, da crise que devasta o país. Mesmo assim, já se sabe que parte considerável do problema são os vastos arsenais de armamento pesado contrabandeados para o Mali, a partir da Líbia, e empurrados para lá seguindo os ventos da guerra da OTAN.

Aconteceu que, com as novas armas, criou-se ali um novo equilíbrio de poder. Desfeito o exército de Gaddafi, que incorporara legiões de tuaregues, os tuaregues – povo local historicamente oprimido no Mali – voltaram aos seus territórios originais, já como experientes combatentes das muitas milícias islamistas do deserto. Assim, se desenvolveram duas linhas simétricas e simultâneas de levantes: no norte e no sul do Mali.

No norte, o Movimento Nacional dos Tuaregues pela Libertação do Azawad (MNLA) declarou-se independente; rapidamente, os movimentos Ansar al-Dine, Al-Qaeda no Maghreb Islâmico (AQIM) e Movimento por Unidade e Jihad na África Ocidental (MUJAO) associaram-se ao MNLA.

Amadou Sanogo
(Golpista pró EUA)
No sul, o capitão do exército Amadou Haya Sanogo, treinado nos EUA, comandou o golpe de Estado que derrubou, em março, o presidente Amadou Toumani Touré.

O script da luta no Mali andou tão depressa, que deu a impressão de que não restaria escolha senão um confronto armado iminente entre o sul e o norte. A França, velho senhor colonial que reinou no Mali, rapidamente jogou sobre a mesa a carta militar; e diligentemente cuidou de envolver os próprios países africanos nessa guerra europeia.

O plano previa fazer crer que a intervenção seria resultado de esforço dos africanos, com as “grandes democracias ocidentais” oferecendo simples apoio político e logístico. De fato, dia 21/12 o Conselho de Segurança da ONU aprovou o envio de uma “força africana” (3.000 soldados) da Comunidade Econômica de Estados do Oeste da África [orig. Economic Community of West African States (ECOWAS)] para caçar militantes do norte, pelo vasto deserto do Mali.

Mas essa guerra estava agendada para setembro de 2013, de modo a permitir que a França formasse uma frente ocidental unida e treinasse as fragmentadas forças do Mali. A explicação oficial é que os militantes capturaram a cidade de Konna, próxima à capital Bamako, o que teria forçado os franceses a intervir no Mali, e sem qualquer mandato da ONU. A guerra, feita em nome da defesa de direitos humanos e da integridade territorial do Mali, já disparou protestos de inúmeras importantes organizações de defesa dos mesmos direitos humanos, que já listam os crimes cometidos por forças estrangeiras e aliados, entre os quais o próprio exército do Mali. E a guerra que até aqui parece ser operação fácil de conquista pelos franceses, fez babar também outras potências ocidentais, que já lambem os beiços, antevendo a possibilidade de acesso liberado ao Mali, que só muito dificilmente conseguirá construir, no curto prazo, qualquer tipo de governo central forte.

E as "bombas pacificadoras" da França caem sobre o Mali
Dia 25 de janeiro, a página sobre o Mali da African Press Agency já apareceu coberta de ofertas de solidariedade, com várias “grandes democracias” ocidentais já acorrendo a ajudar a França. As ofertas iam da Itália “que enviará aviões para auxiliar no transporte de soldados para o Mali”, à Alemanha, “que prometeu ajuda para a intervenção no Mali”. Quem tenha insistido em diálogo político, sobretudo porque qualquer tipo de divisão étnico-sectária devastará o país por décadas futuras, viu seus argumentos cair em ouvidos surdos. E o Reino Unido, ainda segundo a APA, ofereceu-se para auxiliar o Mali a encontrar um “mapa político do caminho”, que vise a dar segurança ao “futuro político do país oeste-africano”.

Enquanto França, EUA e países da União Europeia – as “grandes democracias” ocidentais de sempre – definem o futuro do Mali com aviões de guerra, soldados e “mapas políticos do caminho”, o próprio país está tão desesperadamente fragilizado e tão politicamente desfigurado, que não se pode nem cogitar de alguma possível resistência contra desígnios ocidentais.

Para G4S e outras empresas privadas ditas “de segurança”, o Mali está agora no topo da lista de mercados africanos emergentes “para empresas que vendam segurança”. Nigéria e Quênia aparecem também na lista, com altas chances de ganharem maior destaque em futuro próximo.
As "grandes democracias ocidentais protegendo" o Mali e o Níger
Da Líbia ao Mali vai-se formando uma história bem típica, na qual se casam oportunidades para todos os tipos de negócios, e contratos lucrativos. Quando empresas privadas de segurança falam de mercados africanos emergentes, deve-se imediatamente entender que o continente inteiro, mais uma vez, virou presa da ambição de militares, por um lado, e de empresários do submundo, por outro lado.

Enquanto a G4S vai dando novo polimento à sua griffe comercial imunda, centenas de milhares de refugiados africanos (800 mil, só no Mali) continuarão naquela jornada sem fim por fronteiras desconhecidas e desertos inclementes. A segurança dos refugiados não dá lucro a ninguém. Nenhuma empresa privada tem qualquer proposta de segurança a oferecer a refugiados sem vintém.