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segunda-feira, 21 de novembro de 2011

PREPARAN LA INVASIÓN CONTRA VENEZUELA



1.- La oposición fracasa estruendosamente en sus intentos de derrocar al Presidente de Venezuela. Ensaya la pertinaz campaña de prensa, los sermones de una jerarquía eclesiástica engreída, la conjura económica de los amos del país, el alzamiento militar.
Las revueltas causan enormes daños económicos, pero el Presidente y los voluntarios que siempre acuden a defenderlo las derrotan y consolidan la indoblegable política nacionalista.

2.-Una oposición apátrida derrotada acude irremisiblemente a la intervención extranjera ¿Los acorazados y los proyectiles de los imperios le entregarán el poder que sus fuerzas le negaron a sus ansias?
Los leguleyos preparan el camino a bombas y marines con trampajaulas jurídicas. Empresas transnacionales agitan reclamaciones exageradas contra Venezuela. Sus aspiraciones son tan descabelladas, que en sus contratos de interés público con el Estado exigen omitir la cláusula del artículo 149 de la Constitución, según la cual

“las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre su inteligencia y ejecución, serán decididas por los tribunales venezolanos y conforme a las leyes de la República, sin que puedan tales contratos ser, en ningún caso, motivo de reclamaciones”

Así pretenden arrastrar a Venezuela ante tribunales  y árbitros foráneos que ignorarán nuestras leyes. La sentencia del juez extranjero es el prólogo del bombardeo.

3.-En su columna de El Resumen, Simón Barceló denuncia que la falta de tal cláusula “mañana puede ensangrentar a Venezuela o exponerla a vejámenes, gracias a la voluntaria omisión del artículo 149 de la Constitución”. Y en efecto, el gobierno alemán participa al de Estados Unidos que “se considerará si es suficiente medida de coerción el bloqueo de los dos puertos venezolanos más importantes”. Insolencia a la cual responde en 1902 nuestro canciller López Baralt que “legislar sólo para los naturales y dejar abierta a los extranjeros la práctica de un derecho especial, ejercido con la intervención de los representantes de otros Gobiernos, sería exponer a los países que están llamados a crecer por efecto de la inmigración, a degenerar en simples factorías, con mengua de la propia calidad de Estados políticos que ocupan en el concierto internacional” (Ramón J. Velásquez: La caída del liberalismo amarillo, p.292).

4.-Para noviembre de 1902 Estados Unidos dirige notas diplomáticas a Inglaterra y Alemania participando que no se opondrá a que hagan uso de la fuerza contra Venezuela. Es la señal para que oportunistas como César Zumeta y Barret de Nazaris propongan pagar a los acreedores asumiendo un nuevo y colosal empréstito en condiciones aplastantes que significarían la total entrega del país. Una demoledora campaña internacional de prensa acumula epítetos, injurias, insultos y falsedades contra el presidente Cipriano Castro. El representante alemán Von Pilgrim Baltazzi y el inglés Haggard participan al canciller López Baralt que sus países se han coligado contra Venezuela. Italia se suma a ellos, esperando recoger los despojos. Un siglo más tarde se agavillarán para destruir y saquear Libia.

5.-El descubrimiento de América financió la unificación de los Estados nacionales europeos y los más tempranamente unificados asaltaron el planeta. Primero España, luego Inglaterra, después Holanda, posteriormente Francia conquistaron y saquearon territorio tras territorio en América, África, Asia. La doctrina de la expansión naval fue sistematizada por el estadounidense Alfred Thayer Mahan en su libro de 1890 The influence of sea power upon History: “El uso y control debidos del mar no es más que un eslabón en la cadena de intercambio por la que se acumula la riqueza, pero es el eslabón principal”. A partir de la guerra de Secesión, Estados Unidos desarrolló una marina que le permitió desbaratar en 1899 a la flota de España y arrebatarle Cuba, Puerto Rico, Filipinas. Gracias a  escuadras de más de 300 buques de guerra, Inglaterra domina más de la mitad del mundo a principios del siglo XX.

6.-Otra cosa sucede con Alemania e Italia, que llegaron tardíamente a la unificación nacional. Al tratar de expandirse encontrarán un mundo ya colonizado por otros. Eso significa que no tendrán las colonias ni las materias primas ni los mercados para desarrollarse hasta el nivel de potencias hegemónicas. Su tentativa para lograrlo en competencia con los imperios ya instalados le costará a la humanidad dos Guerras Mundiales. A fines del siglo XIX el contralmirante Alfred von Tirpitz comprende que Alemania será estrangulada económicamente, y convence al Reichstag para construir 69 fortalezas flotantes. El Káiser Wilhelm II se entretiene dibujando minuciosos modelos de acorazados con los que sueña romper el encierro del mar Báltico y conquistar colonias germánicas. Las fábricas de acero del Ruhr se afanan fundiendo cañones y planchas para los cascos blindados. Pero el globo ya está repartido entre los imperios: para evitar la guerra entre ellos, deben intentar la rebatiña de América Latina, desafiando la doctrina Monroe. Para ello, Alemania pacta el improbable agavillamiento con Inglaterra y acepta la rastrera colaboración de Italia. Y a principios de diciembre de 1902, la formidable flota coligada de quince acorazados avista Venezuela. Esperan arrasar y repartirse el pequeño e indefenso país, y si nada los detiene, el resto de América Latina.
Son sucesos de perenne actualidad, que algún día veremos en una película del maestro Román Chalbaud, que hace más de dos años espera el inicio de su producción.

PESADILLA CON PETRÓLEO
 
En la estación de gasolina de la gran potencia repentinamente un surtidor comienza a llenar el tanque con sangre. Surtidor tras surtidor de alto octanaje sangra glóbulos rojos. Lo mismo sucede con las grandes mangueras del combustible diesel y con las latas de aceite que una vez perforadas derraman líquido encarnado. Pasa igual con los tanqueros cuyos depósitos sólo contienen un plasma bermejo. El oro rojo llena oleoductos y contamina derivados. Los orificios del gas de la calefacción sangran líquido rubí y poco a poco la contaminación misma del cielo sobre los rascacielos toma un tono carmesí que llueve gotas purpúreas. Casi no hay maquillaje que no contenga petróleo y todos dejan sobre los rostros cuajarones colorados. También los plásticos del moblaje y los tejidos sintéticos de las ropas y el asfalto de las vías y el caucho artificial de empacaduras y neumáticos morosamente enrojecen, palpitan. En los tanques de aeroplanos y bombarderos el combustible se hace viscoso y deja en las nubes estelas purpúreas. Las medicinas químicas los condimentos artificiales los colorantes sintéticos del papel moneda se convierten en los fluidos vitales derramados para robarlos, ante la indiferencia de la mayoría de los consumidores que se acostumbran o quizá han estado siempre acostumbrados hasta que poco a poco la gran potencia deja de palpitar coagulada en el último diluvio de sangre.

PESADILLA CON PARAFINA
 
La gran potencia sin petróleo con sus super armamentos asesina a los pueblos de los pequeños países para robarles los yacimientos de petróleo, sin creer los rumores de que disponen del arma para aniquilar a la gran potencia, la cual inunda sus oleoductos refinerías maquinarias vehículos con el petróleo robado, cuando repentinamente llega la noticia de que poco antes de la guerra fue sustraída de los laboratorios israelíes la bacteria que devora petróleo y derivados y los convierte en parafina y apenas los servicios secretos de la gran potencia se rompen la cabeza para adivinar dónde puede haber ido a parar la bacteria todos los oleoductos los yacimientos las refinerías las maquinarias las reservas de la gran potencia y del mundo se paralizan y babean una catarata de inútil parafina.

PESADILLA CON INVASIÓN

Bloquean tu país, te embargan sus fondos en los bancos internacionales, te imponen inspectores que verifican que no tienes cómo defenderte, te bombardean los niños, te masacran las mujeres, te arrasan las ciudades, roban tu patrimonio histórico, falsifican tu información, insultan tus costumbres, tu cultura, tu religión, te imponen un gobierno militar de ocupación, se reparten tus riquezas. Piensas que este Calvario no te afecta porque le ocurre a otros. Lo que dejaste hacer a tu prójimo te lo haces a ti. Existe el infierno, y  consiste en que en esta vida padeceremos los calvarios a los cuales pretendimos permanecer indiferentes.

Luis Britto García

PD: Hasta el presente hemos mantenido los blogs y páginas que se mencionan a continuación. Mientras persistan los obstáculos para el acceso a internet que plantea CANTV, sólo actualizaremos el primero: 

Versión en francés, gracias a la inteligente ayuda del amigo Romain Vallée:Libros de Luis Britto en Internet:

Enviado pelo autor

terça-feira, 24 de agosto de 2010

Patagônia: vende-se o fim do mundo [1]

21/8/2010, Pepe Escobar, Asia Times Online, traduzido por Vila Vudu, reproduzido em Huffington Post


No glaciar Perito Moreno. A "deserta e estéril” Patagônia (na avaliação inicial de Charles Darwin), são nada menos que 230 mil quilômetros quadrados de bacias de rios que deságuam no Atlântico. São 4.000 quilômetros quadrados de gelo continental e glaciares – além de uma das maiores reservas de água doce do planeta.


Vivemos hoje os estágios avançados de uma guerra global sem fim à caça de petróleo e gás (há dos dois, aliás, na Patagônia). Relatório crucial da Unesco, em 2000, já avisava que, nos 50 anos seguintes, praticamente todos os seres que habitam o planeta enfrentariam problemas relacionados à falta de água ou à contaminação de grandes massas de água. Quando eclodir a Grande Guerra das Águas – esperada para 2020 – essa Patagônia de lagos azuis translúcidos e glaciares milenares será posta a prêmio; ter água implicará riqueza infinitamente maior do que, hoje, ter petróleo ou gás.


Mentes analítico-bélicas no Pentágono e na Agência Central de Inteligência (CIA) dos EUA não conseguirão deter os sonhos molhados de uma Patagônia secessionistas, que será uma espécie de última Arábia Saudita líquida da Terra; população rarefeita (menos de 2 milhões de habitantes), com toda aquela água, abundantíssima energia hidrelétrica e 80% das reservas de petróleo e gás natural da Argentina. O grau de descaso e negligência de que se ressentem os habitantes da Patagônia, em relação a Buenos Aires, pode ser comparado ao que se sente no Baluquistão, no Paquistão, em relação a Islamabad. Pesquisas recentes mostraram que o desejo de viver numa Patagônia independente sempre está acima de 50% (e chega a 78% entre os mais jovens e os desempregados).


Descrição de uma rota de colisão e desastre, de quatro séculos de “desenvolvimento” patagônico, teria aproximadamente o seguinte feitio. No começar foram os povos nativos. Depois vieram os navegadores ibéricos, os piratas ingleses, todos os tipos de aplicados cientistas europeus, os missionários religiosos, os exilados que sonhavam fazer da Patagônia uma versão austral da América. Então chegaram os latifundiários – do Chile ou da Holanda, de Gales ou da Polônia, de Escócia ou Dinamarca. Livrar-se das populações nativas foi colonialismo nu e cru; os patagônios do norte foram exterminados da infame, eufemística, Campanha do Deserto, de 1879; os do sul foram convertidos, à força, em força de trabalho para o agro-business. E então, nos anos 1990s, chegaram os bilionários do Primeiro Mundo.


Como bem o sabem todos os bilionários encantados com a vida selvagem e seus executivos corporativos enfarpelados, a venda da Patagônia começou em 1996, no governo do ultra-neoliberal Carlos Menem. Em suas próprias palavras, Menem desejava vender “o excesso de terra” do país que presidia. Não há legislação federal, na Argentina, que regule a venda de terras a estrangeiros. Só no final da década dos 1990s, venderam-se mais de 8 milhões de hectares de terra. Segundo o exército argentino, mais de 10% do território nacional argentino pertence hoje a estrangeiros – e as vendas prosseguem. O problema não é a venda; o problema é o controle, virtualmente nenhum, sobre os projetos propostos para investimento.


Se você for abonado, ainda comprará o que quiser, onde quiser – inclusive as áreas dos espetaculares parques nacionais. Cada província fixa regras próprias. Se você encontrar o funcionário certo e levar com você a mala certa carregada com os dólares certos, o mundo – à moda de Tony Montana[2] – é seu. Não surpreende que praticamente todos os moradores das províncias de Rio Negro ou Santa Cruz digam que o gabinete do prefeito é a principal agência de venda de terras da cidade. Os mesmos moradores inevitavelmente lamentam que a Patagônia esteja sendo comprada por estrangeiros – de Ted Turner à família Benetton. E duas das maiores empresas de petróleo da Patagônia pertencem a estrangeiros; uma delas, estatal, foi vendida à Espanha; a outra, privada, à Petrobrás brasileira.


Andando sobre as águas


Os Quatro Cavaleiros do Apocalipse – versão local, no fim do mundo – são Tompkins, Turner, Lewis e Benetton. São a safra do século 21 dos conquistadores, aventureiros e piratas da Patagônia – de Francis Drake e George Newbery a Butch Cassidy e Sundance Kid (o rancho deles continua lá, em Cholilla, resto de pueblo que combinaria perfeitamente no cenário das áreas mais miseráveis do Novo México). Os estrangeiros sempre sonharam com esse fim do mundo. A beleza violenta desse lugar – como adiante se verá – leva às lágrimas muito homem feito.


Doug Tompkins é guru ‘verde’ californiano, fundador de duas organizações, The North Face e Esprit. Na Patagônia é conhecido como “o dono da água”. É o maior proprietário privado de recursos naturais da Patagônia chilena, e da região de Corrientes, na Argentina; e é dono de várias estâncias, todas estrategicamente distribuídas pelo mapa. Quando Tompkins bateu os olhos pela primeira vez no sul da Patagônia, do lado chileno, e depois no noroeste da Patagônia, do lado argentino, em 1961, chorou feito bebê. Depois voltou – e pôs-se a comprar.


Ted Turner, fundador da CNN e fanático por pesca de trutas, é dono de uma villa espetacular, em área de 5 mil hectares, no sul da província de Neuquen, de onde controla completamente o acesso a um dos rios mais virgens da Patagônia. Tem outra propriedade de 35 mil hectares na mesma província, mais outra, de 5 mil hectares, na Terra do Fogo. Ted só comprou terra nos EUA e na Patagônia.


Villa Traful é um vale verde, privado, que cerca o espetacular lago de mesmo nome – e faz pensar que dessa matéria são feitos todos os Xangrilás, antes do advento do Facebook. Comprar terras em Traful, nos anos 1990s, era sopa. Quem sabia jogar o jogo rapidamente virou proprietário da terra pública em torno do lago. Agora, a festa acabou. Só Jorge Sobisch, de família de emigrados croatas e ex-governador da província de Neuquen que quer ser presidente, já praticamente vende tudo, todos os dias, para gigantescas massas de turistas.


Mas, acima de tudo e todos, toda essa terra pertence a Ted Turner. Turner é proprietário de La Primavera, estância cinematográfica, de 5 mil hectares na boca do rio Traful. Ali pesca, como abençoado, a melhor truta e o melhor salmão que a natureza consegue gerar. Jane Fonda era doida por La Primavera. Tompkins era hóspede frequente, além de George Bush pai e Henry Kissinger. A área é policiada por satélite. Estive lá no inverno, tudo vazio e gelado. Assim, não tive o prazer de navegar em águas que pertencem a Ted Turner. Claro. Ted jamais se deixa ver na Vila Traful – mas sabe-se que visita a estância La Primavera algumas vezes por ano.


La Primavera foi fundada, de fato, por um dentista norte-americano e ex-vice cônsul dos EUA em Buenos Aires, George Newbery, em 1894. George e Ralph Newbery (pai do famoso aviador Jorge, cujo nome hoje decora o portal de entrada de um dos aeroportos de Buenos Aires) convenceram-se de que, para povoar a Patagônia, o melhor seria importar cowboys do Texas.


Assim, já desde o início do século 20, temia-se, em todo o norte da Patagônia, uma onda de colonização yankee. Mas a fonte de cowboys exilados do Texas logo secou. La Primavera foi vendida para um inglês, depois para um francês, depois para um argentino, até que, finalmente, pousou no colo de Ted Turner, que andava profundamente envolvido num projeto conservacionista de 2 milhões de hectares – ou expansão territorial – em Montana, Novo México e Nebraska. Mas, sobre a Patagônia, ele jamais negociou nem cedeu um palmo. Coisas de pescador de trutas.


Um, dois, mil Xangrilás


Brit Joseph Lewis, dono da 6ª maior fortuna do Reino Unido, conhecido na Patagônia como “Tio Joe”, por causa de incontrolável mania de fazer filantropia, controla todos os 14 mil hectares de terra em volta do sublime, indescritível Lago Escondido, a 92 km de Bariloche, junto à fronteira com o Chile, e controla também toda a bacia do premiado rio Azur. O ultradiscreto Lewis, que vive entre Londres, Orlando, as Bahamas e a Patagônia é alto tubarão da especulação financeira, além de acionista da pesquisa genética, e as garras de seu Tavistock Group estão pousadas sobre tudo, do petróleo e gás da Sibéria, aos sapatos e roupas marcas Puma e Gottex.


A Xangrilá andino-patagônica de Lewis não fica longe de El Bolson, a meca dos hippies argentinos nos anos 1970s, convertida, por transmigração dos espíritos, na primeira prefeitura ecológica do início dos anos 1990s. Nas florestas, ao estilo Tolkien, há árvores multimilenares, os alerces, de madeira lahuan – os organismos vivos mais antigos que há na Argentina, os terceiros entre os mais antigos do planeta. Assim como se veem alerces por todos os lados e até onde a vista alcança, também se veem até onde a vista alcança sinais de que, hoje, Lewis só pensa, mesmo, em fazer o trabalho que caberia às autoridades provinciais e nacionais – quer dizer: em construir um estado de fato, dentro do estado.


Em apenas alguns poucos anos, Lewis comprou terras em metragem equivalente a três quartos da cidade de Buenos Aires – mas sob a forma de florestas milenares, glaciares, lagos e rios intocados. Por pouco, Lewis não comprou o próprio lago, o que a lei não permitiu. Mas, sim, comprou toda a terra à volta do lago, o que significa que, se você quiser chegar até o lago, tem de viajar por 18 km, em estrada dentro de sua propriedade. Conhecer essa Xangrilá só é possível com ajuda do alto, i.e., dos guardas de Lewis. Há suspeitas de que Lewis tenha tentado comprar as nascentes de vários rios da região. E, considerando que o Grupo Tavistock está pesadamente envolvido em pesquisa genética e biotecnologia, há suspeitas, também, de que já esteja extraindo e exportando as espécies mais raras que vivem (viviam) na Cordillera.


A primeira página do artigo original, em inglês, pode ser lida em: ON THE ROAD IN PATAGONIA, Part 2 The end of the world is on sale



Notas de tradução:

[1] Este artigo é a primeira página da segunda parte de trabalho maior.

A primeira parte, não traduzida, é: “In Tierra del Fuego, Darwin still rocks” , pode ser lida em inglês.
[2] Antonio Montana, conhecido como “Tony Montana”, é o personagem interpretado por Al Pacino no filme Scarface (1983).